Ictus

Ictus, qué es:

El ictus son un conjunto de enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro. Este grupo de patologías, conocidas popularmente como embolias, también se denominan accidentes cerebrovasculares (ACV) y se manifiestan súbitamente. El ictus es el equivalente a un infarto de corazón, pero en el cerebro.

Existen dos tipos principales de ictus: son los ictus hemorrágicos o hemorragias cerebrales, que se producen cuando un vaso sanguíneo (vena o arteria) se rompe, y los ictus isquémicos o infartos cerebrales, que ocurren cuando una arteria se obstruye por la presencia de un coágulo de sangre. A menudo, este trombo se origina en el corazón y se desplaza hasta el cerebro, donde interrumpe el flujo sanguíneo. Cuando se sufre un ictus, el daño cerebral adquirido puede ser irreparable y dejar secuelas graves, que repercutan de forma notable en la calidad de vida de los afectados.

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Signos de alarma

  • Pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  • Trastornos de la sensibilidad, sensación de “acorchamiento u hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  • Pérdida súbita de la visión parcial o total, en uno o ambos ojos.
  • Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien lo escucha.
  • Dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  • Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas, si se acompañan de cualquiera de los síntomas descritos con anterioridad.
  • Cambios del estado general de salud del paciente o los cuidados a los que es sometido.
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Cuando una persona o alguien de su entorno se percata de que está padeciendo un ictus, debe acudir o ser trasladada lo antes posible a un hospital donde pueda recibir atención neurológica urgente y que disponga, preferiblemente, de unidades de ictus.

Las primeras tres horas desde el inicio de los síntomas son claves: cuanto más rápido se actúe, el paciente tendrá más probabilidades de recuperarse y menos de quedar con secuelas o de morir. Además, el tratamiento actual para los infartos cerebrales sólo funciona durante las primeras tres horas desde la aparición de los primeros síntomas. Una vez transcurrido este intervalo de tiempo, el tratamiento deja de ser eficaz.

Tipos:

1. Ictus isquémico:

El Ictus isquémico es causado por una obstrucción del vaso sanguíneo. Los coágulos causantes del problema se denominan trombos cerebrales o embolismo cerebral. Este problema se suele producir por el desarrollo de depósitos de grasa en los muros del vaso, lo que se conoce como ateroesclerosis. Los depósitos de grasa provocan dos obstrucciones:

  • Trombosis: un coágulo que se desarrolla en el mismo vaso sanguíneo cerebral.
  • Embolismo: el coágulo se desarrolla en otra parte del cuerpo, generalmente en las grandes arterias de la parte superior del pecho y el cuello o el corazón. Una porción del coágulo se desprende y viaja por el flujo sanguíneo hasta que encuentra un vaso que es más pequeño y lo bloquea.

Los ictus isquémicos son los más frecuentes de todos los ictus, comprendiendo un 80 por ciento del total. En España se estiman de 150 a 200 casos anuales por cada 100.000 habitantes. Los dos tipos de ictus isquémicos más frecuentes son:

  • Ataque isquémico transitorio (AIT): Presenta unos síntomas similares a los de un infarto, pero es más corto y no muestra las consecuencias propias de un infarto. El AIT es un episodio de déficit neurológico de corta duración que en la mayoría de los casos dura menos de dos horas. Entre el 7 y el 40 por ciento de los pacientes que sufren un AIT, poco después sufren un ictus isquémico.
  • Infarto cerebral: Deja una lesión cerebral permanente.

Según su extensión y localización, los ictus isquémicos pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Ictus isquémico total. Es de gran tamaño y afecta a la arteria cerebral media o a la arteria cerebral interior. Provoca disfunción cerebral superior, hemianopsia homónima y déficit motor y/o sensitivo homolateral.
  • Ictus de circulación posterior. Afecta a los pares craneales que provocan déficit motor y sensitivo contralateral. Provoca patología oculomotora, disfunción cerebelosa sin déficit de vías largas ipsilaterales y hemianopsia homónima aislada.
  • Ictus lacunares. Provocan hemisíndromes motor puro, sensitivo puro, sensitivo motor, hemiparesia atáxica y disartria.

2. Ictus hemorrágico:

El ictus hemorrágico se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe, lo que provoca que la sangre irrumpa en el cerebro y se comprima el tejido cerebral. Existen dos subtipos del ictus hemorrágico, la hemorragia intercerebral y la subaracnoidea. Sucede cuando se rompe un vaso sanguíneo débil. Existen dos tipos de dichos vasos sanguíneos débiles que provocan este tipo de ictus: las aneurismas y las malformaciones arteriovenosas.

  • Aneurisma: es una región inflada o debilitada de un vaso sanguíneo. Si no se trata el problema crece hasta que el vaso se rompe.
  • Malformación arteriovenosa: es un grupo de vasos sanguíneos formados de manera anormal. Cualquiera de estos se puede romper.

Ataques isquémicos transitorios: las condiciones indicativas de un ictus isquémico se presentan durante un pequeño periodo de tiempo, y se resuelve por sí solo a través de mecanismos normales. Es un indicativo potente de un ictus, por lo que cuando se produce, hay que tomar medidas para evitar un ataque más serio.

TRATAMIENTOS PARA EL ICTUS:
Cada persona tiene un tiempo de recuperación y necesidad de un tratamiento prolongado diferentes. Los problemas con el hecho de movilizarse, pensar y hablar con frecuencia mejoran en las primeras semanas o meses después de un accidente cerebrovascular. Algunas personas continuarán mejorando en los meses o años después de dicho evento.

El proceso de rehabilitación en un paciente afectado por las secuelas que deja este tipo de accidentes es diferente para cada uno de ellos. El proceso rehabilitador pasa por:

Proceso rehabilitador de la deambulación y/o marcha, equilibrio, tono muscular…

Los fisioterapeutas, los terapeutas ocupacionales y los médicos entrenados en la rehabilitación le ayudarán a aprender de nuevo a:

  • Vestirse, asearse y comer.
  • Bañarse, ducharse y usar el inodoro.
  • Usar bastones, caminadores, sillas de ruedas y otros dispositivos de apoyo para permanecer tan móvil como sea posible.
  • Posiblemente retornar a trabajar.
  • Mantener todos los músculos tan fuertes como sea posible y permanecer lo más activo físicamente que pueda, incluso si usted no puede caminar.
  • Manejar los espasmos o la rigidez muscular con ejercicios de estiramiento al igual que dispositivos ortopédicos que se ajustan alrededor del tobillo, el codo, el hombro y otras articulaciones.

Después de un accidente cerebrovascular, algunas personas pueden tener dificultades para encontrar una palabra, pronunciar más de una o incluso alguna frase a la vez. También es posible que sufran lo que se denomina afasia, que es un problema para hablar en general.

Después de un accidente cerebrovascular, las personas pueden tener: cambios en su capacidad para pensar o razonar, problemas de memoria y poca capacidad de discernimiento.

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